Mi vecina canta
Mi vecina canta. Hace mucho que es mi vecina. Vive debajo al mío, en el quinto piso pero en la tercera puerta (yo la segunda). A veces no la puedo ver porque los tendederos de los vecinos esconden sus ventanas de mi vista. Pero la oigo.
Llegó armando un gran escándalo, ella y su familia. Digo gran escándalo porque tiene una gran voz y en este pequeño lugar del paraíso, lejos de ruidos callejeros, hasta la ínfima voz de una viejecita sonaría potente. No hablaremos pues de los gemidos de Lorena, mi otra vecina, cuando, incauta, deja las ventanas abiertas.
Esta vecina mía, la que canta, se tiñe el cabello de rubio y siempre parece que esté enfadada. Se parece mucho a una bruja pero en lugar de usar la escoba, cabalga en una bicicleta roja de esas de ayuntamiento.
Empieza a cantar por la mañana, apenas sube las persianas. A veces se sienta en la terraza a fumar un cigarrillo y entonces para un ratito, pero a la que entra en casa para hacer sus labores, vuelve a poner el disco. Y canta hasta que llega la noche.
Cada medio día, mientras me hago la comida, entona el estribillo de “como una ola”. Durante 20 minutos solo la oigo cantar esa estrofa. Al final se cansa, no de la letra sino de la melodía y se produce una variación. Cambia a la Jurado por Pantoja, y hasta, en un alarde de patriotismo, se atreve con el Viva España.
Canta siempre del mismo modo, memoriza el estribillo, la estrofa principal y la repite hasta el infinito. Un loop continuo que no deja espacio al resto de la canción.
Ella canta, siempre. Todo el mundo lo dice, hasta mi otra vecina, Ada, que no canta pero me regala lechugas y tomates de su huerto.
- Buenos días señora ¿Cómo va? La oigo cantar cada día-
- Yo canto siempre- contesta después de dos caladas profundas a su cigarrillo.
Y a veces juego con ella. Escondido tras la persiana bajada, pongo un disco de música clásica o entono algo moderno. Al principio ella alzaba la voz para taparme. Forzaba sus cuerdas vocales para cantar más alto. Yo exageraba la voz con piezas en inglés. Hasta que encontré un disco grande con “New York”.
Verdaderamente he sido muy malo. La espiaba detrás de mi persiana y la veía en su balcón, lista para abrir la boca temerosa de su defectuosa pronunciación. Tiraba del tarareo y murmuraba “nananana… nananana…” y entraba en su casa.
Pero tras dos noches logré mi objetivo y la oí.
- Star spreading the news
- …New York, New York…
Y así durante unos días. Las primeras cuatro palabras juntadas con el famoso New York, New York.
Pasados unos días la seduje usando grandes clásicos de la música española: Bisbal, Bustamante, Rosa, y un sinfín de productos (como diría Risto) de Operación Triunfo, hasta convertirlo en una cita cotidiana, no siempre respetada y con una larga pausa invernal. Pero ha vuelto a llegar el verano y con ello las ventanas y balcones abiertos. Y hoy, al mediodía, cuando he llegado, la he oído. Con su estribillo de “como una ola”, ocho veces desde el portal hasta subir a mi casa. Y al entrar he buscado el disco de New York y lo he puesto. Me he escondido detrás de la persiana y he entonado las primeras notas, he escuchado y finalmente he proseguido hasta el final.
Y… apenas el tiempo de sacar el disco y guardarlo en su carátula, mi vecina, más allá de persianas, ventanas y balcones, ha dejado venir su voz, grave por los cigarrillos y como un Frank Sinatra con peluca rubia platino ha cantado:
- Star spreading the news, I’m leaving today…”
Ha apagado el cigarrillo, ha entrado en casa y ha proseguido:
- I want to be a part of it, New York, New York…
Y me la he imaginado, como Liza Minelli, quizá bailando en la mesa y con su marido, impasible, con su crucigrama en la mano y sin darle siquiera una mirada.




Anchoita dijo
yo creo que la gente que canta cuando está sola, es imposible que no sea feliz en ese momento. Yo soy incapaz de tararear si estoy triste, vale, lo de "como una ola" no lo cantaría ni que me maten, pero muchas veces lo que uno piensa que es una horterada, para otra es una buenisima cancion, aunque solo sea por algún recuerdo. Recuerdo una canción que decía algo asi como www.memolas.tu o algo así jajajaja (ejem) y ya me pueden decir que está al nivel de Como una Ola, que yo le tengo un cariño especial y muchas veces, cuando estoy sola por casa, me encuentro tarareandola.
Me ha encantado tu intento de hacerle cambiar de canción, yo siempre lo uso con mi compañero de trabajo y funciona, aunque a él también le funciona conmigo.
10 Julio 2008 | 08:23 PM